La cera fría
La cera fría es indicada para pieles con varices ya que soportan mal el calor. Sin embargo, al no dilatar el poro, no es tan eficaz como el método anterior. Se encuentra ya preparada en perfumerías y otros puntos de venta, no teniendo ninguna dificultad en su aplicación.
La cera es ideal para depilar superficies grandes y lisas (brazos o piernas). El vello tarda más tiempo en salir de nuevo y suele ser más débil. Después de la cera caliente se pueden utilizar depilatorios progresivos, ionizables o no. Éstos están encaminados a debilitar químicamente la parte del pelo que ha quedado en el folículo.
La depilación con aguja
La depilación con aguja, siendo más dolorosa, es el método más eficaz. Hay que tener en cuenta que sea realizada por una persona con mucha experiencia. Este método consiste en llevar, a través de la aguja, una descarga eléctrica hasta el fondo del folículo piloso quemando de esta manera, el pelo y algo de la pared del mismo folículo. Lo más importante es acertar con la profundidad del folículo y con su inclinación.
La habilidad del profesional que lo practique tiene que garantizar que estas quemaduras no vayan a ser en ningún caso superficiales ya que no deben dejar cicatrices visibles. Las sesiones han de ser cortas para permitir la recuperación de la dermis.